Los tipos más importantes y frecuentes de préstamos son los préstamos hipotecarios, es decir, una hipoteca para bienes inmuebles, y los préstamos personales, dirigidos para el consumo en el que la entidad de crédito, a diferencia de la hipoteca, tiene como garantía los bienes presentes o futuros del deudor.
Mientras que las hipotecas suelen tener un tipo de interés bajo, los préstamos personales tienen unos intereses más fuertes y tienen un importe más bajo. Otra diferencia entre los préstamos hipotecarios y personales es que el banco tarda más tiempo en tramitar y conceder una hipoteca que un préstamo personal.
Préstamo hipotecario
Un prestamo hipotecario o hipoteca se caracteriza porque tiene garantía de pago tanto de los bienes del deudor como del propio inmueble, normalmente viviendas. Es decir, si el cliente no cumple el contrato se puede vender el propio inmueble para hacer frente al pago.
Préstamo personal
El préstamo personal es recomendable para comprar de un valor bajo, como la compra de un portátil, un viaje al extranjero o un coche, principalmente indicado al consumo. El plazo de amortización suele ser de hasta 4 años y el tipo de interés suele ser más alto que en una hipoteca.
Préstamo al consumo
Indicado principalmente para financiar bienes o servicios en un plazo de amortización de 1 a 4 años
Préstamo de estudios
Este tipo de préstamos estan dirigidos a estudiantes hasta que finalizan su vida de estudiante en la universidad. Suelen ser más baratos que los préstamos personales.